Sobre el mar…
Me
Me pregunto ¿Qué impulsa a nuestros sueños?, ¿Dónde guardamos aquello que un día
nos lleno de ilusiones? ¿Qué nos queda luego que entregamos el alma por
amor? O ¿Dónde guardar la alegría de un corazón que cumplió su sueño de
vida?... Éstas y muchas respuestas hallaremos en el mar: en sus profundidades,
en el horizonte, ahí donde aparentemente termina el mar, o bien en su orilla,
ahí donde se inician los pequeños y grandes sueños.
¿Acaso
agradecemos a la vida cada mañana por el solo hecho de poder observar lo
maravilloso que es el mar?, sobre todo cuando lo vemos desde lejos; pero
también cuántas veces en nuestra vida nos sentimos perdidos, como si nada mas
estaríamos en las profundidades del mar, donde todo es calma, todo es silencio,
donde solo existe nosotros con nosotros, y en esas circunstancias, recordemos
cuántas grandes ideas nacieron y junto con ese nacimiento, cuántas
incertidumbres nos hicieron valorar la soledad, aquella buscada y no impuesta.
También cuántas veces en nuestra vida creímos que logramos alcanzar el
horizonte y cuando creímos éste se alejaba, cada vez más y aún así, continuamos
a flote. Quizá recordemos además, cuando en un orilla, el mar nos regaló
castillos de arena con sus propios senderos, con sus ventanas, sus entradas y
salidas que de pequeños nos sentimos reyes y reinas de esos paraísos que
creamos y cuántas veces lloramos porque la ola llegó y derrumbó el castillo;
más hoy, quiero imaginar que desde lo alto puedo mirar el mar, entonces, podremos
tener una visión global del mar y de nuestras vidas.
Tenemos
que mirar desde arriba, desde lo alto y nos permitirá, observar nuestras vidas,
las veces que aprendimos desde la melancolía, desde la sonrisa o desde ese beso
primero o ese amor primero por cual entregamos nuestra alma. Todo queda atrás,
todo es ya historia es como cuando el mar llega con sus olas y derriba
castillos de arena, y vuelve la playa a ser solo arena donde otra vez podemos
crear nuevos castillos y se repetirá la misma escena. Sin embargo, si nos
mantenemos en el aire, podremos mirar también lo que queremos en nuestras
vidas, nuestros anhelos y metas por las cuales luchamos y por lo cual cada día,
podemos cambiar el rumbo de nuestra nave impulsada por todas aquellas cosas por
las cuales nos sentimos grandes, sobre todo por el amor, ese que como luz guía
y alumbra nuestro camino, aún en un espacio donde nadie es dueño de camino
alguno y todos hacemos nuestra propia ruta.
LU…. 18 Sep 2009