Alguna vez quedó pendiente una vela encendida, un verso escrito en el muro de mis esperas y una canción de Favio que nos acariciaría el alma. Llegaste sin tiempo a la cita, a despojar la brisa que emanaba de mis silencios, a retirar el reflejo de la luna de mis sombras ausentes, y sembrar sonrisas sin mirar mis labios, descubrirme desnuda para liberarme de lamentos cansados. Me hablaste de injusticias humanas y divinas, de los dolores que aprendieron a limpiar heridas y del eco que baila la danza de mis dudas. Entonces comprendí que tu cama tiene límites y que en tu piel no hay heridas, solo huellas que fueron marcadas de besos dichosos que a veces anhelas y otras los congelas justo ahí, al inicio de mi despertar…. (9 nov. 2012)
Hablaron de caminar juntos cuando ya sus pasos recorrieron sus senderos y las
piedras tallaron en su piel, el aroma, la brisa, el canto. la palabra perfecta
de un verso leído en su mirada antes de ser escrito. Lo cuentos dormidos
despertaron las caricias, escalaron cimas y navegaron al ritmo de recuerdos.
Hoy aprendieron a traspasar los sueños y su camino ha viajado hasta este lecho
para ser compañero en la soledad. Él, .... amigo en la sombra de la
eterna esperanza.... (30 junio/2012)
Más que el silencio como ausencia de
palabras, es el silencio de pensamientos, de ideas que
no se logran coordinar en movimientos porque se defienden
de las ataduras del tiempo, de las leyes y paradigmas que han sido impuestas
por la espada o la palabra. No preguntaré de razones,
olvidos o fracasos....Debí medir el tiempo en otra escala que no sea
la noche o la distancia....Quizá no supe escuchar el eco
de memorias dormidas al pie de una puerta, ni leí la nota clavada al borde de
la estación más próxima a mi destino....Tampoco aprendí a descubrir la
estrategia que hacía de un día, una primicia....Faltó la clave de sol para
abrir el tesoro que guarda una mirada... y al final, olvidé ser cómplice de la
franja roja que acopla el bien y el mal de mi existencia. (5
junio/2012)
