domingo, 30 de septiembre de 2012

2012




Alguna vez quedó pendiente una vela encendida, un verso escrito en el muro de mis esperas y una canción de Favio que nos acariciaría el alma. Llegaste sin tiempo a la cita, a despojar la brisa que emanaba de mis  silencios,  a retirar el reflejo de la luna de mis sombras ausentes, y sembrar sonrisas sin mirar mis labios, descubrirme desnuda para liberarme de lamentos cansados. Me hablaste de injusticias humanas y divinas, de los dolores que aprendieron a limpiar heridas y del eco que baila la danza de mis dudas. Entonces comprendí que  tu cama tiene límites y que en  tu piel no hay heridas, solo huellas que fueron marcadas de besos dichosos que a veces anhelas y otras los congelas justo ahí, al inicio de mi despertar…. (9 nov. 2012)



Hablaron de caminar juntos cuando ya sus pasos recorrieron sus senderos y las piedras tallaron en su piel, el aroma, la brisa, el canto. la palabra perfecta de un verso leído en su mirada antes de ser escrito. Lo cuentos dormidos despertaron las caricias, escalaron cimas y navegaron al ritmo de recuerdos. Hoy aprendieron a traspasar los sueños y su camino ha viajado hasta este lecho para ser compañero en  la soledad. Él, .... amigo en la sombra de la eterna esperanza.... (30 junio/2012)


Más que el silencio como ausencia de palabras, es el silencio de pensamientos, de ideas que no  se  logran coordinar en movimientos porque se defienden de las ataduras del tiempo, de las leyes y paradigmas que han sido impuestas por la espada o la palabra. No preguntaré de razones, olvidos o fracasos....Debí medir el tiempo en otra escala que no sea la  noche o la distancia....Quizá no supe escuchar el eco de memorias dormidas al pie de una puerta, ni leí la nota clavada al borde de la estación más próxima a mi destino....Tampoco aprendí a descubrir la estrategia que hacía de un día, una primicia....Faltó la clave de sol para abrir el tesoro que guarda una mirada... y al final, olvidé ser cómplice de la franja roja que acopla el bien y el mal de mi existencia.  (5 junio/2012)

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